Y serán diez años!

Este año (2009) cumpliremos con mi esposa diez años de matrimonio lo que no deja de ser un gran acontecimiento en nuestras vidas.

Anoche conversábamos a las 2:00 AM de un montón de cosas que nos han pasado (algunas muy dolorosas) y agradecimos a Dios por ellas ya que han hecho nuestro matrimonio más fuerte. Tanto que sin error puedo afirmar que hoy amo a mi esposa mucho más que cuando nos casamos.

En este tiempo hemos aprendido que el perdonar y el amar no se basan en sentimientos sino en la desición correcta entre las alternativas que tenemos. En otras palabras, amar es decidir. Pero no ha sido algo que aprendimos de manera fácil, sino que nos ha costado no pocas lágrimas, enojo... dolor. Y es en medio de este dolor que la respuesta de Dios ha nacido en nuestro corazón. Cuando no nos queda nada y nos abandonamos sólo a Él es que comprendemos lo que Él quiere, Su norma, Su ejemplo para nuestra vida.

La decisión correcta es amar incondicionalmente (con amor ágape). Es la única alternativa que se ocupa del bienestar del otro y no del propio; se fija en el problema y el dolor del otro y no en el nuestro; El amor ágape no es orgulloso, no es egocéntrico. El amor incondicional pone el acento en la gracia y olvida todo el daño hecho. Si hay algo que puedo rescatar de estos diez años de matrimonio es esto. Y por eso amo a mi esposa. Daría mi vida por ella.

Hoy estamos tan bien los dos que incluso nos gustaría renovar nuestros votos de matrimonio. No sabemos si esto será posible pero el ánimo está. ¡En realidad parecemos niños enamorados!, si hasta estamos haciendo planes al respecto y pensando a quienes invitar :)

2 Ampolletas:

Anónimo dijo...

Wuauuuu..y mas wuauuu es verdad, el Señor nos ha permitido ser lo que ahora somos..y amarnos con el corazon.... Te admiro.... y si aun no te lo he dicho aun siento maripositas cuando estas por llegar a casa.....

Simplemente tu esposa

Anónimo dijo...

Yo quiero ser la niña de las flores!!!!
Los amo