Más que una costilla

Si hay alguien que puede sentirse felizmente casado ese soy yo.

No ha sido fácil, pero ¿quién dijo que ser feliz lo era?. Junto a mi esposa hemos pasado muchisimas cosas, momentos buenos, excelentes, malos y pésimos. Cosas que queremos recordar y cosas que queremos olvidar, cosas que nos enorgullece haber hecho y cosas que nos avergüenzan.

La amé porque fuimos sinceros la primera vez que salimos; la amé porque vió en mi a un hombre cuando lo único que hice fue ver en ella a una mujer. Saltó mi corazón cuando me dijo que sí, que saldría conmigo y aun hasta hoy mi corazón saltó de emoción cuando esperaba que me llamara y mi celular empezó a tocar “Tam, Gdzie Nie Siega Wzrok” de Anna Maria Jopek (mi ringtone).

Ha sido mi apoyo, mi consuelo, mi ayuda idónea, copañera, cómplice, etc… No existe el día en que no ore a Dios pidiendo por ella con acción de gracias.

Hoy su ayuda inconmensurable se canaliza una vez más en una nueva empresa, esta que me tiene un poco preocupado y que me impulsa a escribir estas lineas para ella con el sólo ánimo de decir gracias.

0 Ampolletas: