Finalmente un blog

Caí, a pesar que me había prometido hace muchos años no crear un blog.

Lo que me hizo reconsiderar la situación fue una noticia que recibí el día 6 de febrero de este año (2009). Los pastores de la iglesia a la que asisto y en la que sirvo me han llamado, junto a otra persona, para ser parte del equipo pastoral (!)

Debo reconocer que esto me tomó por sorpresa (era que no). Como toda propuesta sorpresiva la decisión involucra una enorme cantidad de logística partiendo por el tiempo que se ha de dedicar a esta labor y de ajustar, ordenar, revisar, etc el sistema de ingresos monetarios que tenemos en la familia. No es cosa fácil. Sin embargo esto no es tan complicado como otra cosa que me ha dado vueltas en la cabeza…

¿Podré hacerlo?. Es decir, ganas no me faltan para esta empresa; pero no deja de preocuparme el considerar que es un trabajo (sí, aunque algunos no lo comprendan) que trata con almas por las cuales Nuestro Señor Jesucristo derramó Su sangre en el calvario.

La capacidad humana se que está, pero las cosas de Dios no se hacen, o no se deberían hacer, fundándose en esto (1 Co 2:4-5). Tampoco es que dude del poder de Dios; pero mi padre siempre me dió el consejo de humildad que “siempre hay alguien mejor que uno”, y no me caben dudas que hay personas mucho mejor preparadas que yo para esta labor. Por lo demás me llena un temor reverente, después de todo sólo soy un tonto pecador del cual Dios tuvo misericordia.

Misericordia… ¡Esa es la clave!

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