Este fin de semana...

Este fin de semana será muy diferente a todos los que he vivido antes. Hoy viernes haré algo que nunca antes había hecho. Me arrancaré con mi hijo a la playa en una casi salida de hombres. Casi porque nos acompañarán mis padres.

Pero además otra cosa ocurrirá en mi ausencia. Este domingo el pastor anunciará ante la asamblea en pleno la creación del Ministerio Pastoral, léase dará nuestros nombres como pastores para la iglesia local. Me como las uñas… bueno, en rigor no =) He orado por esto confiando en que triunfará Su voluntad.

Desde ahora estaremos sometidos al escrutinio de la congregación, sin embargo lo que me tranquiliza es que contamos con la confianza de los dos pastores que ya sirven en nuestra iglesia.

A pesar de esto no he dejado de preguntarme ¿por qué a mí, Señor?; ¿por qué a mí, si se que soy tan imperfecto?, ¿por qué no otro hermano que lleve más tiempo sirviendo en la iglesia?, etc. Y siempre resuena en mi cabeza la misma respuesta “lo que el Señor quiere, eso es lo que se hará”.

Cuando me propusieron esto mi esposa me hizo sólo una pregunta “¿esto te hace feliz?”. Sí, si me hace feliz. Es en realidad una gran bendición trabajar en lo que a uno le agrada, pero mucho más si es sirviendo al Señor y su iglesia, ¿cómo no ser feliz de esta manera?.

La emoción es grande en estos momentos, la expectativa también y la incertidumbre de lo que pase el domingo no es menor; pero una cosa me ha mantenido, mi deseo de someterme a la voluntad soberana de Dios.

Me dan igual las criticas infundadas; no me preocupa hacer el ridículo por mi Señor si es necesario; mi puesto siempre esta a disposición de mis hermanos y estoy sujeto a la voluntad de mi iglesia. ¿De qué puedo temer?.

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